PRESENTACIÓN
La discriminación es una violación a los derechos humanos que impide o dificulta el acceso igualitario a las oportunidades ya que genera estereotipos negativos que categorizan a los individuos, atentando el bienestar de las personas. Como lo observa la CONAPRED, la discriminación niega el ejercicio igualitario de libertades, derechos y oportunidades para que las personas puedan desarrollar sus vidas en circunstancias de igualdad y es resultado de diferencias valorativas que entran en conflicto en una sociedad plural (CONAPRED, 2016).
En México existe un marco jurídico extenso que defiende el derecho a la no discriminación que se refleja en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) así como en las leyes reglamentarias del artículo 1º constitucional. No obstante, a pesar de los esfuerzos realizados desde diferentes sectores sociales e institucionales, se mantienen diversos comportamientos discriminatorios en todos los ámbitos y sectores de la sociedad mexicana. Esto se debe a que la discriminación es resultado de “diferencias valorativas” entre las personas, pero también es una construcción histórica, social y cultural que se ha normalizado en la relación entre personas que muchas veces reflejan relaciones de poder.
Entre las diferentes formas de discriminar, el racismo es un perjuicio que se construye a partir de considerar ciertos rasgos fenotípicos superiores o inferiores a otros. Si bien la ciencia genómica ha probado la inexistencia genética de las razas humanas, una parte importante de la población en el mundo continúa diferenciando – de forma consciente e inconsciente – a grupos poblacionales por sus características físicas. Por ello, la discriminación y el racismo se perpetúan en el sistema social de forma sistémica. Esto significa que están incrustados en la sociedad y son inconscientemente justificados por todos sus miembros. Esto hace que la discriminación no sea abiertamente reconocida, ni por las personas que están siendo discriminadas, ni por los que discriminan. Clara muestra de esto se observa en sociedades pluriculturales, donde ciertos grupos presentan sistemáticamente desventajas socio económicas, violaciones a sus derechos humanos y un acceso diferenciado a oportunidades para su desarrollo pleno.
Los sesgos cognitivos implícitos fueron definidos por primera vez por Kahneman y Tversky en 1972 quienes demostraron que las decisiones y los juicios que hacemos de forma cotidiana no son del todo lógicas ni racionales, como se podría creer. Se les llama implícitos por que se presentan en la parte automática del cerebro, la cual se caracteriza por ser rápida e intuitiva (Kahneman, 2012).
Trabajos de investigación realizado en los últimos años han demostrado que los sesgos cognitivos nos pueden llevar a conclusiones erróneas o distorsionadas a la hora de tomar decisiones, juzgar, pensar, sentir o recordar, por lo tanto, son un componente importante de las actitudes discriminatorias. Cuando estos sesgos se ven normalizados en reglas sociales e institucionales es cuando podemos hablar de discriminación sistémica.
Para lograr entender la discriminación desde todas sus dimensiones, resulta esencial comprender el comportamiento y la formación de estos sesgos cognitivos en la sociedad actual. Para reflexionar en torno a estos elementos, impulsamos el Ier Coloquio Universitario sobre Discriminación, Sesgos Cognitivos y Derechos Humanos. El Coloquio reúne a un grupo de exponentes nacionales e internacionales que provienen de diferentes sectores de la academia, la creación artística y tecnológica, además del activismo social que están haciendo conexiones en torno al papel que juegan los sesgos cognitivos en el comportamiento social, la discriminación y la violación a los derechos humanos.